CUESTIÓN DE CLASE

¿Tiene usted clase? Usted, trabajador asalariado que se pasa el día pringando para que otros ganen dinero, y cuya máxima aspiración consiste en poder llegar a fin de mes, pagar la hipoteca y tener una jubilación decente cuando se haga mayor. Usted, trabajadora autónoma, puteada por la competencia de las grandes empresas, viendo cómo mengua constantemente su facturación, aumentan los intereses de sus préstamos y corre serio peligro de caer en el paro sin subsidio. Usted, trabajador funcionario, cuyos ya escasos ingresos han entrado en barrena hacia el recorte de presupuestos, que se va a quedar sin paga extra, sin seguro médico y sin trabajo como a los que usted sabe se les vaya un poco más la mano con la tijera, como en Alemania se les ha ido. Usted, trabajadora en desempleo, que ve cómo llega rápidamente la fatídica fecha en la que se le acaba el subsidio o los cuatrocientos y pico cochinos euros que le dan después de pasarse años currando como una enana. Usted, jubilado con la mínima, o un poquito más, o la no contributiva, que ve cómo mes tras mes su ya escasa pensión no le da ni para cenarse un paquete de pipas con sal y está pensando seriamente en sustituir las bombillas por cirios pascuales, a ver si así, de paso que reduce la factura de la luz, algún santo intercede por su ajustadísima situación económica…

Usted tiene clase. Y aunque la de cada uno sea la de cada cual, todas sus clases tienen, al menos, un rasgo en común. Ese rasgo es el derecho y la imperiosa necesidad de una adecuada cobertura social para poder vivir dignamente. Una buena nómina a fin de mes, un contrato indefinido, una asistencia sanitaria de calidad, un buen seguro de desempleo, una enseñanza pública y adecuada para sus hijos, una pensión que compense las décadas de vida gastadas trabajando en lugar de disfrutando, y que le permita pasar la que le queda en este valle de lágrimas sin sufrir las dentelladas de la miseria… Usted es, en el todo o en la parte, Clase Trabajadora. La necesidad y el derecho a la cobertura social es el rasgo común que le une al resto. Como el pegamento a los cromos de un álbum.

Y es, precisamente, esa cobertura social la que está en juego en estos momentos. En juego y en gravísimo riesgo de perderse con el infausto Tijeretazo.

¿Pero es que ese porrón de millones del presupuesto del Estado va a desaparecer, por arte de birlibirloque, de la circulación? No, la pasta no se esfuma. Va a alguna parte. ¿A dónde? Recuerde usted ahora la indecente cantidad de préstamos a bajo interés que el estado ha concedido graciosamente a los bancos, las subvenciones públicas a grandes industrias como la del automóvil, las emisiones de deuda pública a óptimo interés que son acaparadas por especuladores de talla internacional… Ahí, ahí. Ahí es donde va a ir a para nuestra cobertura social: A la gran Banca y a la Clase Capitalista.

Tras años de pasividad, los grandes sindicatos están tocando a rebato. Llaman a la Huelga General contra ese desvío del presupuesto público desde la cobertura social a manos del negocio privado. Y usted (no lo niegue) se está planteando seriamente secundarla o no. Para usted, la posibilidad de no ir a la huelga es un método de justo castigo a unas organizaciones que deberían haber defendido mejor sus derechos y no lo han hecho. Como si ahora su lucha, sus intereses y su mismísima subsistencia estuviesen contra los sindicatos.

Pero no es así. La lucha, el conflicto, siguen siendo los mismos: Las Clases Trabajadoras contra la Banca y el gran Capital especulativo. Haya o no haya sindicatos de por medio, lo hayan hecho bien, regular, mal o como el culo, las hostias se continúan repartiendo entre estas dos Clases Sociales antagonistas: La Clase que tiene derecho y necesidad de cobertura social (usted, asalariado; usted, autónoma; usted, funcionario; usted, parada y usted, jubilado) y la Clase que quiere acaparar para su propio y privado provecho esa cobertura social ante las vacas flacas que ella misma ha provocado (los banqueros y grandes capitalistas, a los que no llamaremos de usted porque no es probable que sigan este blog).

La Huelga General es uno de los cada vez más escasos métodos de lucha y presión que le queda a la Clase Trabajadora. Usted puede perder un día de trabajo, pero ellos, la Clase Antagonista, pierden el rendimiento de trabajo y el correspondiente beneficio de todas y todos los que hagan huelga. Y ahí es donde más les duele. Por ahí podemos hacerles daño. Por las pérdidas enormes que puede suponerles una Huelga General masiva.

Puede usted estar en desacuerdo con la trayectoria derrotista y gris que han seguido los sindicatos mayoritarios hasta ahora. Probablemente tenga usted razón. Pero dese cuenta de que, si no secunda usted esta Huelga General, quien va a sufrir las consecuencias es toda su Clase Social, la Clase Trabajadora. Como las lleva sufriendo desde hace años, perdiendo posiciones y derechos sin siquiera plantear batalla. Y la convocatoria de Huelga General (venga de quien venga) es el punto perfecto para afianzar posiciones y contraatacar. Para reconquistar la Cobertura Social. Para reconquistar la vida digna que usted, y usted, y usted, merecen por derecho.

comentarios
  1. Santiago CM dice:

    Considerome un novato y que no soy nadie para decirle esto, pero el gran problema de los sistemas sociales es que no son autofiananciables y acaban con el pais en la quiebra como se ha demostrado al menos 2 veces en la historia.
    Lo que si considero es que un sistema comunista funcionaría a la perfección en un estado con gran poder de control de masas(como Corea del Norte).

    La salida que me parece más lógica es el estado intervencionista

    • tonyoolive dice:

      No estoy de acuerdo con el modelo de Corea del Norte. No me gusta nada “lo hereditario”. Dicho esto, en cuanto a control de masas, los sitemas de economía de mercado (alias capitalismo) saben bastante de eso: unos mass media de generan opinión, relatan una realidad (la que favorece los intereses de las corporaciones y de los poderosos)…o también en “pan y circo” (como se puede comprobar estos días con el delirio mundialista futbolero).

      Salidas hay muchas. Sobre todo al fondo, a la izquierda.

  2. Pater Familiae dice:

    HUELGA GENERAL el 29 de SEPTIEMBRE:

    CC.OO. y UGT. Convocan contra la “Refoma del Mercado Laboral” y ayer, añaden, para cambiar el Gobierno. Esta combinación de objetivos jugará contra la participación de trabajadores y contra la unidad de acción de CC.OO. y UGT. . La presión del PSOE. a la UGT. será histórica.

    El efecto de la política económica del Gobierno, no distingue mas que entre trabajadores y empleados de un lado, y empresas y “mercados” por el otro.Cargando
    el sacrificio para “salir de la crisis”, sobre trabajadores pensionistas empleados públicos etc…
    Con tan gran número de perjudicados directos, y con la limitada fuerza de los sindicatos mayoritarios:
    HAY QUE EXTENDER A OTRAS ORGANIZACIONES SINDICALES Y PROFESIONALES LA CONVOCATORIA DE LA HUELGA GENERAL.

    Continuaremos…

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